“Una empresa que nace
con una identidad definida es una marca que está destinada al éxito”. Hoy, el
branding empresarial es casi una obligación para el adecuado posicionamiento de
una empresa. Por tal razón, a continuación, conozcamos qué significa, cuál es
su importancia y los pasos que debemos seguir si queremos construir una marca
sólida. En emprendimientos, esto se resume en la creación de la identidad
visual (isotipo, logotipo o isologo), el rostro de la marca.
El branding es una disciplina que nació impulsada por la publicidad y el marketing directo, conjuntamente con los medios de comunicación que cada vez se volvieron más globales. Empresas como Ford, Coca-Cola y Apple pasaron de ser industrias de producción a generar una marca que conecta con su consumidor, llegando a enamorarlos a tal punto de no querer consumir productos de la competencia. Proviene del anglosajón "brand" (marca) y del anglicismo “ing” (acción o resultado de esa acción); se define como el proceso de construcción y/o revitalización de una marca. Su principal objetivo es generar un vínculo emocional con el consumidor meta, definiendo su personalidad a través de factores de identidad, para fortalecer la confianza y credibilidad de la empresa, y sobre todo, la conexión emocional con el público deseado.
Es un proceso que generalmente (debería) se desarrolla en la etapa inicial de una empresa, debido a que la marca funciona como la columna vertebral del marketing para el negocio, pues establece bases de comunicación visual entre empresa y consumidor. En Acento Studio definimos el proceso en tres fases fundamentales, descritas a continuación.
1. Investigación y Análisis:
En esta etapa se hace un
diagnóstico situacional de cómo estamos y cómo somos percibidos. Hacemos una
pequeña auditoría para identificar cómo nos perciben nuestros clientes, cómo es
la competencia y a quién queremos gustar (el perfil de nuestro cliente). Estas
preguntas nos darán la respuesta para definir nuestras bases y conocer el
terreno. Este análisis sirve para identificar y rescatar los valores y
atributos de diferenciación que se tomarán en cuenta en la siguiente etapa. En
esta fase también podemos definir nuestro buyer persona.
2. Arquitectura de Marca:
Aquí definimos el ADN de la
marca, es decir, el perfil de la nueva identidad corporativa (misión, visión,
valores), y el conjunto de rasgos y atributos de identificación y
diferenciación, como la personalidad de la marca, tomando en cuenta que estos
rasgos deben coincidir con los del público objetivo. O sea, nuestras
características emocionales, sociales, si somos amigables o formales, etc.
3. Realidad material de marca:
“Se puede cambiar la fórmula de un producto, su color, su envoltorio, su precio o incluso su posicionamiento, pero no se puede cambiar su nombre sin comenzar de nuevo”. Es por ello que debemos hacer un paréntesis para determinar el nombre con el que nos presentaremos al mundo. Así como cuando vamos a registrar a un bebé, para que luego no le estén haciendo bullying, o cuando crezca no se sienta identificado con su nombre. (Esto lo abordaremos en otro post sobre la creación de nombres). Es básicamente definir aquello que nos define como persona o algún valor que representa nuestra razón de ser.
Una vez definido el nombre, se trabaja en el desarrollo de
la identidad visual, donde la empresa expresa a través de símbolos, colores y
tipografía aquello que ha definido como identidad o ADN de marca. Es decir,
cómo expresamos en símbolos, gráficos e imágenes aquello que hemos descrito como
perfil. Para esto, hacemos uso de palabras clave que más nos representan o
definen y en base a ello asociamos símbolos, colores y tipo de letra. Ojito: el
logotipo y su respectiva aplicación visual son la máxima expresión del proceso
desarrollado, es nuestro rostro ante la sociedad empresarial. Debemos tratar de
ser lo más originales, orgánicos y sinceros posible. (No siempre el minimalismo
o conceptos abstractos que algunos diseñadores proponen van a funcionar).
Recordemos que no estamos haciendo arte, estamos trabajando en un símbolo que
técnicamente tiene que funcionar, definir y representarnos (como el rostro en
el DNI, sin maquillaje, sin filtro; porque luego nos conocen y se decepcionan).
El BrandBook:
Las fases anteriormente mencionadas se resumen y se plasman
en un brandbook o manual de marca, donde se detalla el perfil de la marca, los
atributos y elementos en los que se basó para construirlos, y finalmente las
reglas de uso y cuidado para gestionar y controlar las mejores prácticas de
branding y no distorsionarlo a futuro.
Una marca que no tiene una identidad definida no sabrá cómo
está ni adónde quiere llegar; por ende, ahora toca trabajar en una adecuada
comunicación visual, es decir, aplicamos la marca en impresos, en nuestras
redes sociales, página web, en documentos, etc. Siempre guardando una
coherencia visual en tipo de letra, colores y estilo gráfico. Por otro lado,
alineando las acciones a nuestra promesa única de marca o PUV (que está en otro
artículo de nuestro querido y humilde blog).
¿Y quién es el indicado para desarrollar la marca?
El branding es una disciplina, y como tal, existen profesionales especializados en ello. Zapatero a su zapato: así como un carpintero trabaja la madera, un abogado litiga, un administrador gestiona y dirige, un diseñador gráfico es quien plasma la identidad visual de una marca.
A simple vista, podríamos decir que el diseñador gráfico es el profesional más adecuado para desarrollar un branding. Sí y no.
El branding abarca la construcción completa de una marca desde distintos ejes: visual, sonoro, emocional, entre otros. Sin embargo, en el caso de los emprendimientos, solemos enfocarnos en la identidad visual: logotipo, aplicaciones gráficas, papelería, redes sociales y lenguaje gráfico.
En este aspecto, los diseñadores gráficos tienen una preparación especializada en comunicación visual, incluyendo teoría del color, fundamentos visuales, semiótica, publicidad y marketing. Su conocimiento permite que una marca no solo se vea bien, sino que también comunique de manera efectiva.
No obstante, siempre se puede empezar por cuenta propia. Herramientas como IA, Canva o ilustraciones pueden servir de apoyo, pero si buscas un resultado realmente estratégico y profesional, el toque de un diseñador hace la diferencia.
Si quieres afinar tu identidad visual o darle un enfoque más sólido a tu marca, ¡contáctanos! Estamos aquí para ayudarte a construir una imagen que realmente impacte. 😊

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